Desde hace tiempo, los altavoces mediáticos del régimen celebran no sólo que Xi haya sostenido con firmeza el pulso arancelario al ex presidente estadounidense, sino que también presumen de que la errática estrategia proteccionista de Trump -aderezada con exabruptos lanzados a golpe de teclado o ante un micrófono- ha facilitado que el poder blando chino se expanda en regiones donde Estados Unidos ha reducido su presencia diplomática, comercial y de ayuda humanitaria. En Pekín recuerdan con especial deleite cómo fue el propio Trump quien, después de soltar que había muchos países que le estaban "besando el culo" -en referencia a los aliados que lo llamaban desesperados para negociar los aranceles-, terminó descolgando el teléfono para llamar a Xi -y no al revés- y desbloquear así el inicio de unas negociaciones comerciales entre dos rivales atrapados en una guerra fría de golpes en caliente. En el actual contexto de rivalidad abierta por la hegemonía global, los líderes de las dos superpotencias se reunieron por primera vez este año en una base de la fuerza área de Corea del Sur, que a finales de octubre acogió el Foro de Cooperación Asia-Pacífico (APEC), una cumbre regional.
Author: Lucas de la Cal
Published at: 2025-12-30 21:55:08
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