La última vez que este signo rigió el mundo fue en 1966 y su influencia fue tan poderosa que alteró la demografía en Japón con una caída histórica en la natalidad, por lo que las supersticiones han vuelto a resonar en la actualidad. La energía del fuego potencia el liderazgo y la capacidad de acción, pero exige una advertencia: en un año que corre “a mil por hora”, la gestión de la impulsividad será vital. Desde la década de 1950, el Estado promovía la “orientación sobre el control de la concepción”, un programa que instruía a las mujeres sobre la importancia de espaciar los nacimientos para proteger su salud.
Author: LA NACION
Published at: 2026-01-11 23:53:30
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