Donald Trump está a punto de pasar a la historia como el loco que acercó la cerilla al barril del petróleo, con el bombardeo de Irán, más de 90 millones de habitantes, y el asesinato de muchos de sus líderes, ayudado, secundado, empujado por otro criminal nato, Benjamin Netanyahu, el israelí fanático que entre negociar como hacen los seres civilizados -hace miles de años que los humanos sabemos intercambiar ideas- o asesinar a hombres, mujeres y niños, siempre opta por la segunda posibilidad. Aquí mismo nos ha explicado José Enrique de Ayala que en esas conversaciones, apenas 48 horas antes del ataque, “el ministro de asuntos exteriores de Omán, Badr Albusaidi, que ha actuado como mediador, declaró el viernes en EEUU que se estaba a punto de alcanzar un acuerdo, que Irán había aceptado reducir a cero sus reservas de uranio altamente enriquecido, y permitir el acceso total del Organismo Internacional de la Energía Atómica para su verificación, incluso acompañados de inspectores de armas estadounidenses”. Como cualquier delincuente de baja estofa o un capo de la mafia, Trump engañaba a los iraníes, y a todo el mundo, con unas negociaciones absolutamente falsas porque los bombardeos ya estaban programados al tiempo que sus representantes engañaban como truhanes a los negociadores y mediadores, desnudos ante la vileza y la traición de Trump.
Author: José María Izquierdo
Published at: 2026-03-02 21:43:42
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