El anciano en cuestión se llamaba Karp Osipovich Lykov y el hecho de que viviera allí, en condiciones casi medievales, a cientos de kilómetros de cualquier atisbo de civilización y rodeado únicamente de sus hijos, se explica a la luz de lo ocurrido en la Rusia de comienzos del siglo XX. Hacia 1936 una patrulla disparó al hermano de Karp a las afueras de la aldea en la que vivían, así que el hombre tomó una decisión radical: reunió a su mujer Akulina y los dos hijos que por entonces tenían (Savin, de nueve años, y Natalia, de dos) y se escapó al bosque. La familia no sabía que Europa se había visto sacudida por una Segunda Guerra Mundial, ni que el hombre había pisado la Luna en 1969, tampoco estaba al tanto de la carrea espacial, no le sonaba el nombre de John F. Kennedy, ni los Beatles… Algunos miembros de la familia se maravillaron al ver un televisor o artículos aparentemente tan sencillos como las cerillas o un rollo de celofán.
Author: Carlos Prego
Published at: 2025-12-29 16:30:59
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