El tratado New START III, que durante años fijó límites verificables a los arsenales estratégicos de EEUU y Rusia, expiró el pasado 5 de febrero de 2026, sin un acuerdo sustituto, aunque ya antes los rusos se habían desmarcado del mismo. Su papel era muy concreto: capar el número de ojivas nucleares estratégicas desplegadas y los sistemas de lanzamiento, además de sostener mecanismos de verificación e intercambio de datos. Muchos expertos subrayan un punto que no es ideológico, sino práctico: si Washington rompe la norma de facto de no testar explosivamente, abre la puerta a respuestas recíprocas y a que rivales ganen experiencia que hoy no tienen en la misma medida.
Author: Félix Esteban
Published at: 2026-02-16 16:49:35
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