El plan Escudo Fronterizo del Gobierno del chileno José Antonio Kast, que implica la construcción de vallas y zanjas a lo largo de al menos 30 kilómetros de la frontera norte del país, no pasa inadvertido para los peruanos, que temen que el plan resucite rivalidades históricas entre Chile y Perú y hasta pueda comprometer el acuerdo de límites firmado en 1929.Es que, mientras las máquinas excavadoras del Ejército de Chile comenzaban sus trabajos del lado chileno el 13 de marzo y ante la mirada del propio Kast, el gobernador de la región peruana de Tacna, Luis Torres Robledo, enviaba un oficio al Gobierno Nacional manifestando su "preocupación" por los trabajos del lado chileno y reclamando al Gobierno peruano "la adopción de medidas similares o incluso más eficaces que permitan fortalecer la seguridad y el control de nuestra frontera".Para el jerarca de la región fronteriza con Chile, la presencia militar en la zona "resulta fundamental para prevenir el tránsito irregular de personas, así como para garantizar el respeto a la normativa migratoria, el orden interno y la seguridad nacional".El tema no fue esquivo para el presidente peruano, José María Balcázar, quien, consultado por la emisora RPP, aclaró que respeta la decisión de Kast, pero advirtió: "Cuidado, no vayamos a volver a los tiempos en que se construía el Muro de Berlín y todo fue un fracaso posteriormente".Más diplomático, el canciller peruano, Hugo de Zela, contó que habló del tema con Kast y su canciller, Francisco Pérez Mackenna, durante la asunción del mandatario chileno el 11 de marzo y aclaró que Perú no tendría problemas mientras las acciones se desarrollen exclusivamente en territorio chileno.¿Chile debe consultar a Perú?Entrevistado por Sputnik, el analista internacional peruano Martín Manco sostuvo que, si bien Chile justifica sus acciones por la necesidad de combatir la inmigración ilegal, colocar una zanja "vulnera la libertad de tránsito" y también pone en tensión al Tratado de Lima firmado por ambos países en 1929, que saldó las disputas de límites entre ambos Estados, devolviendo Tacna a Perú pero dejando a Arica del lado chileno.Según Manco, el acuerdo implica que Chile "tiene que consultarle a Perú cualquier cosa que haga sobre Arica". Y creo que en el futuro va a ser un gran problema", vaticinó Manco.En diálogo con Sputnik, el historiador peruano y doctor por la Universidad de Valladolid Daniel Parodi sostuvo que, aunque la política de Kast no busque hostilidades con Perú, "las políticas de Estado tienen consecuencias colaterales".El historiador coincidió con las alusiones del presidente Balcázar al Muro de Berlín y expresó su temor de que la política fronteriza de Kast "podría implicar que cunda el ejemplo y volver a un mundo lleno de muros que nos separen".Para Parodi, este asunto es particularmente sensible en el caso de países como Chile, Perú y Bolivia, que han mantenido conflictos territoriales en el pasado. Se trata, en realidad, de un área de poco más de tres hectáreas sobre la costa del océano Pacífico que se forma por el desacuerdo entre ambos países sobre por dónde pasa la línea divisoria.Para Manco, si la línea de vallas y zanjas dispuesta por Chile alcanza a ese territorio en disputa, se convertirá "en un punto de conflicto" entre ambos países, por lo que es preciso que ambos países mantengan contactos y se active una Comisión Binacional de Frontera.Parodi, en tanto, reconoció que si el triángulo terrestre vuelve a convertirse en un problema "dependerá de la buena intención y el sentido común del gobierno chileno".
Author: Sergio Pintado
Published at: 2026-03-19 21:58:12
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