La Unión Europea lo demuestra: sigue siendo una confederación laxa en la que el centro burocrático, eso que llamamos “Bruselas” para abreviar, percibe de forma directa poco más del 1% del total de los ingresos fiscales. Y esa es una de las claves de la dificultad con que la Unión Europea afronta el nuevo mundo. En 1790, poco después de la guerra de independencia contra el imperio británico (1775-1783), Alexander Hamilton, secretario del Tesoro cuando aún no existía ningún tesoro propiamente dicho, decidió que la única manera de unificar una colección de estados dispares consistía en unir las deudas causadas por el conflicto.
Author: Enric González
Published at: 2026-01-24 21:22:14
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