La decisión de Ritter de abandonar Berlín en 1929 no surgió de la nada: la República de Weimar atravesaba su momento más crítico, el desplome de Wall Street había desencadenado una crisis económica devastadora y el partido nazi ganaba terreno en un clima de inestabilidad. En julio de 1932, apenas tres años después de la llegada de Ritter y Strauch, Heinz Wittmer, veterano de la Primera Guerra Mundial y funcionario de la República de Weimar, junto a su esposa Margret (embarazada de cinco meses) y su hijo adolescente Harry, desembarcaron en Floreana. Floreana hoy es una pequeña isla con una población de aproximadamente 150 habitantes, y que se aprovecha moderadamente del drama que se desencadenó hace algo menos de un siglo: el hotel de los Wittmer funciona, se pueden dejar postales en el mismo sitio desde donde Ritter enviaba sus manifiestos y la baronesa reescribía las cartas ajenas, y caminar por las cuevas de piratas donde Margret dio a luz a Rolf.
Author: John Tones
Published at: 2026-02-15 15:00:52
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