Decenas de diplomáticos iniciaron entonces, en la calle Esmeralda y frente al Palacio San Martín, una huelga acompañada de otras medidas de protesta, enojados por el decreto 652/24, firmado por el presidente Javier Milei y su ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, que les aplicaba a los embajadores y funcionarios de alto y medio rango el Impuesto a las Ganancias sobre el plus en dólares que percibían por su desempeño fuera del país. También, que el recorte “vulneraba los derechos establecidos en el artículo 19 y en los incisos a) y e) del artículo 22 de la ley 20.957 (“Régimen del Servicio Exterior de la Nación”), en cuanto violaba el “estado diplomático” establecido por la norma federal. “Medidas como la que establece esta nueva normativa repercuten de manera significativa en el normal funcionamiento del servicio, dificultando la cobertura de vacantes en las representaciones en el exterior”, decía la carta a Mondino, firmada en aquel momento por figuras como el excanciller Jorge Faurie, hoy embajador en Chile; Conrado Solari Yrigoyen (exembajador en Dinamarca), Marcelo Suárez Salvia (actual embajador en China), Rafael Grossi (titular de la Organización de Energía Atómica y hoy candidato del Gobierno a secretario general de la ONU), Martín García Moritán (entonces embajador en Uruguay), el expresidente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU Federico Villegas y el exembajador argentino en Rusia durante el gobierno de Alberto Fernández, Eduardo Zuaín.
Author: Jaime Rosemberg
Published at: 2025-12-29 19:21:57
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