En Moldavia, el país más pobre y olvidado de Europa, no hay una sola tienda de Uniqlo, pero su codiciada ropa térmica llena los colegios, orfanatos e infraviviendas que pueblan las afueras de su capital, Chisinau, una ciudad de apenas 700.000 habitantes que al estilo de la película 'El show de Truman' supone una burbuja de aparente bienestar en un territorio frágil asediado por la miseria. Con un salario mínimo de 281 euros al mes y una tasa de emigración que roza el 25%, Moldavia es un lugar de viejos y niños donde un tercio de la población vive bajo el umbral de la pobreza, un porcentaje que en las zonas rurales alcanza el 50%. Son ilusiones compartidas por las familias que visitamos después: la de Grishka, una abuela que saca adelante a sus dos nietas tras el suicidio de su hija; la de Malai, donde otra sustenta a dos adolescentes y a sus padres alcohólicos; la de Haci, con un padre entregado a sus hijos, abandonados por su madre, y una niña convertida en ama de casa cuando sale del colegio.
Author: MARISA DEL BOSQUE
Published at: 2025-12-28 23:23:09
Still want to read the full version? Full article