Es imposible comprender y valorar el ataque que fuerzas israelíes y estadounidenses han desencadenado en la mañana del sábado contra Irán sin tener en cuenta los antecedentes de la hostilidad de EEUU hacia el régimen teocrático y dictatorial de los ayatolás, que comenzó con el secuestro del personal de la embajada estadounidense el mismo año que accedieron al poder –1979–, y sobre todo la de Israel, para cuyos sucesivos gobiernos ha sido siembre la bestia negra, la cabeza e impulsor del eje de resistencia, la única oposición sólida que le queda en la región, el país que puede poner en peligro su existencia, y que ha declarado además que esa es su intención. En 2015, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad, más Alemania y la Unión Europea, firmaron un acuerdo con Irán, el Plan Integral de Acción Conjunto, por el que se limitaba y controlaba el programa nuclear iraní, que sus dirigentes reclamaban con fines pacíficos, a cambio del levantamiento de las sanciones que castigaban a Irán prácticamente desde el comienzo del régimen islamista. Pero en 2018, Donald Trump, entonces en su primer mandato como presidente de EEUU, se retiró unilateralmente del tratado, sin que hubiera ningún incumplimiento por parte de Teherán, solo por presiones de su amigo, entonces y ahora primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu.
Author: José Enrique de Ayala
Published at: 2026-02-28 22:52:27
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