La escena, ese minuto de silencio por las víctimas de la guerra de Ucrania que cada mañana interrumpe la actividad del país, simboliza la vida que describen muchos ucranianos tras el 24 de febrero de 2022: una vida congelada, en la que todo parece detenerse, pero en la que todo sigue, en una nueva cotidianidad más complicada, más dolorosa, más insegura e incierta; una vida en guerra cuyo final no se vislumbra. El aumento de las víctimas de civiles, el agotamiento de las tropas, la caída de la moral de los ciudadanos, el incremento de las críticas al Gobierno, la desconfianza hacia unas negociaciones de paz infructuosas y el impacto de los drones en el frente de guerra han marcado el último año del conflicto. A lo largo del conflicto se ha documentado un largo historial de crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos, en particular por parte del bando ruso, como el uso generalizado y sistemático de la tortura y los malos tratos a prisioneros de guerra y detenidos civiles ucranianos, así como violencia sexual y ejecuciones, según la misión de la ONU, que también ha registrado casos de tortura y malos tratos a los prisioneros por parte de Ucrania.
Author: Gabriela Sánchez, Icíar Gutiérrez
Published at: 2026-02-23 21:24:46
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