Además, el Departamento de Estado propuso la suspensión de 38 universidades —incluyendo gigantes como Harvard y Yale— de programas de colaboración federal, castigándolas específicamente por sus prácticas de contratación de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Mientras los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la Fundación Nacional de Ciencias (NSF) congelaron miles de proyectos y cerca de 1.400 millones de dólares en fondos ya asignados, Pekín inyecta estabilidad en su sistema. China, por su parte, se ha convertido en el beneficiario neto de este éxodo, recibiendo una "fuga de cerebros inversa" de científicos formados en Occidente que regresan a un entorno donde los fondos fluyen y la política apoya, en lugar de perseguir, su trabajo.
Author: Jesús Díaz
Published at: 2026-01-21 21:21:00
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