La Administración Trump ha olvidado que la única vez que se ha invocado el artículo 5 de la OTAN (un ataque armado contra un miembro de la Alianza se considerará un ataque contra todos sus miembros y desencadenará una obligación para que cada miembro brinde su asistencia) fue tras el ataque que sufrió EEUU el 11 de septiembre de 2001, que recibió el respaldo de los socios europeos. Mientras que muchos enmarcaron 2025 como el año en que Estados Unidos se distanció de sus aliados, los desafíos más difíciles que presenta 2026 probablemente serán la insistencia de Washington en que los países socios se alineen con la política interna de la administración Trump – en la gobernanza tecnológica, los valores, el estado de derecho – y, por supuesto, la soberanía de Groenlandia”, comenta Hurlburt. Desde “negarse a que los barcos estadounidenses puedan repostar en los puertos europeos; exigir altos pagos por la continuación del estacionamiento de tropas estadounidenses en suelo europeo o el cierre de ciertas instalaciones militares”, como señala Messmer, a medidas a más largo plazo como “el desarrollo de un pilar europeo tangible dentro de la OTAN, en el cual las fuerzas europeas asuman la responsabilidad principal de la defensa y disuasión convencional de Europa y operen dentro de la estructura de mando existente de la Alianza”, como propone Tim Haesebrouck, profesor del Instituto de Estudios Internacionales y Europeos de la Universidad de Gante.
Author: Rodrigo Ponce de León
Published at: 2026-01-10 21:45:02
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