Del mismo modo, Trump tampoco está siendo capaz de imponer el relato de la amenaza inminente de Irán, como sí hizo George Bush con las armas de destrucción masiva de Irak, algo que gobiernos como el británico de Tony Blair o el español de José María Aznar asumieron a pies juntillas. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo a los periodistas el miércoles, 48 horas antes de lanzar el ataque que la negativa de Irán a hablar sobre su programa de misiles balísticos era un “gran problema”, pero se negó a comentar la conclusión de la DIA de que Irán aún estaba lejos de desarrollar un misil que pudiera alcanzar Estados Unidos. Desde que Trump comenzó su enorme despliegue militar en Oriente Medio, en lo que supone la mayor concentración de fuerzas desde la guerra de Irak, la Administración estadounidense ha ido saltando de justificación en justificación para atacar Irán, sin haber encontrado aún ninguna consistente: desde la represión de Irán contra los manifestantes contrarios al régimen, hasta el programa nuclear iraní supuestamente devastado que de repente podría permitir a Irán desarrollar un arma nuclear en tiempo récord hasta el programa de armas balísticas que, según Trump pronto podría lanzar un ataque contra los propios Estados Unidos de forma inminente.
Author: Andrés Gil
Published at: 2026-03-03 21:17:56
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