Antes que nadie entendió que el trumpismo provoca en Occidente tanto rechazo -incluso entre la derecha liberal- como lo hace el sanchismo en una parte muy notable de la sociedad española, y que era una opción ganadora confrontar con La Casa Blanca, aunque el peso de España en el tablero geopolítico global sea el de una mosca. Sin embargo, esta instrumentalización partidista de la crisis de Irán, que obliga a Sánchez mantener viva la confrontación con EEUU, y a endurecer sus gestos y desplantes -como el de cerrar el espacio aéreo a los aviones militares estadounidenses-, transformando su «no a la guerra» en Irán en su «sí a la guerra» a Trump, coloca a España en una situación delicada. Al querer Sánchez singularizarse de manera teatral de otros dirigentes europeos críticos con la intervención, como Starmer, Macron, Meloni o Merz, pero que han optado por ser más prudentes en sus declaraciones públicas, Sánchez expone a España a las iras de Trump y, además, vuelve a romper la unidad de acción de la UE en una materia tan sensible como su relación con Washington.
Author: Iñaki Ellakuría
Published at: 2026-03-31 22:09:51
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