Esta y no otra es precisamente la excusa que muchos han esgrimido para justificar las presiones y limitaciones que está sufriendo Telegram en Rusia en los últimos días o semanas, ahora ya anunciadas de forma oficial por el Kremlin aduciendo una supuesta "violación de las leyes" y el uso de la plataforma de Telegram por parte de sus usuarios "con fines criminales o terroristas". El organismo de control de Internet en Rusia, dependiente de la Agencia Rusa de Supervisión de las Telecomunicaciones (Roskomnadzor), ha informado de restricciones puntuales en la red de Telegram que implican cortes graduales e incluso la ralentización deliberada del servicio para degradar su funcionamiento, invitando a los usuarios a moverse a los servicios de Max. Por supuesto, no se ha hecho esperar la respuesta de un cabreado Pavel Durov que hace sólo unos días se enzarzaba con Pedro Sánchez y hoy ha sido extremadamente crítico con la administración de Moscú, afirmando que no se dejarán llevar por las presiones y que continuarán velando por la libertad de expresión y la privacidad en Internet de sus usuarios.
Author: Damián García
Published at: 2026-02-10 21:31:56
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