Los residentes de Gaza esperan las primeras decisiones y actuaciones de la Junta de Paz y del Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG, por sus siglas en inglés), sin saber qué harán ni cómo para mejorar las duras condiciones de vida en la Franja, donde la mayoría de los más de dos millones de habitantes ha perdido sus hogares, a miembros de sus familias, sus trabajos y todas las formas de sustento. Por su parte, Wissam Abu Kallub ve los nuevos organismos con otra perspectiva: tiene todas sus esperanzas puestas en la reapertura del paso fronterizo de Rafah, entre Gaza y Egipto, que el líder del NCAG, Ali Shaath, prometió la semana pasada durante el lanzamiento de la “Junta de Paz” —estaba prevista en el plan de Trump, pero depende fundamentalmente del visto bueno de Israel—. Con la ofensiva de castigo que lanzó el Gobierno de Benjamín Netanyahu tras los ataques del 7 de octubre de 2023 de Hamás, las condiciones empeoraron notablemente y Abu al Abbas perdió lo que para él representaba la seguridad y la estabilidad: el edificio de viviendas propiedad de su familia fue dañado por un bombardeo al principio de la guerra y, más tarde, fue totalmente destruido.
Author: Zaina Qazzaz
Published at: 2026-01-28 20:58:38
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