A veces, las rencillas personales y el orgullo herido de quienes ostentan el control fuera de los sets de rodaje son capaces de poner en jaque obras que, con el tiempo, terminan convirtiéndose en pilares fundamentales de la cultura moderna. La crítica se quedó de piedra ante la innovación técnica y la profundidad de la historia, aunque en la gala de los Oscar de aquel año el ambiente estaba tan caldeado que el público abucheaba cada vez que se mencionaba el nombre del filme. Al final, el tiempo puso a cada uno en su sitio y lo que Hearst quiso enterrar bajo una montaña de censura y malas artes acabó siendo encumbrada como la mejor película de todos los tiempos, dejando al todopoderoso magnate como el villano de una función que no pudo controlar.
Author: Joel Calata
Published at: 2026-01-28 22:16:56
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