Pero esa advertencia, ascendida a dogma de turismo masificado, corre hoy el riesgo de constituir un espejismo inverso: que la mera permanencia garantiza ahondar y -contradictoriamente- que el observador debe aspirar a una neutralidad aséptica. Desde la frontera polaca son más de doce horas de carretera hipnóticamente recta, cruzando las caravanas que se dirigen a los cementerios, a enterrar en el terruño a los caídos, con los arcenes festoneados de figuras arrodilladas en señal de respeto y duelo. Y en ese esfuerzo hay una lección que Europa no puede ignorar, porque la guerra no solo ha puesto en cuestión las fronteras de Ucrania.
Author: Ana Palacio
Published at: 2026-02-21 23:03:56
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