Pero de quién se está riendo usted

Pero de quién se está riendo usted


Sucede que si una persona atractiva renuncia a proclamar que Confucio inventó la confusión y se empeña en justificarse, en quebrar el prejuicio que asumen sobre su propia belleza, a menudo acaba envolviéndose en una pedantería que la manda al grupito de los cursis. La tensión se atornilla con tal vehemencia en algunas escenas que, como en la zona de espera de un tanatorio, a punto de recibir las cenizas del muerto en una bolsita térmica con correa regulable, estalla en forma de risa. Si el espectador cree que se burlan de él, que se ría del niño que se despeña en el desierto por culpa del mendrugo de su padre.

Author: Charo Lagares


Published at: 2026-01-27 20:31:09

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