La cultura de la droga a les Illes Balears (recientemente editado por Lleonard Muntaner), donde retrata cómo, antes de la irrupción del turismo de masas, la geografía insular, con sus calas inaccesibles, costas abruptas y una limitada vigilancia, favoreció durante décadas una economía clandestina que iba mucho más allá del tabaco o el alcohol y cómo, bajo la normalidad elegante de La Venta Eritaña, se ocultaría un engranaje de rutas marítimas clandestinas, favores y silencios que convirtió a la Mallorca de entreguerras en un territorio dócil al acceso de la droga. Mestre i Sureda se muestra convencido, a partir de las descripciones topográficas ofrecidas por el escritor alemán a lo largo de más de 900 páginas, de que la sala a la que alude con este nombre no es otra que La Venta Eritaña, cuya ubicación sitúa al término de la calle 31 de diciembre de Palma y al inicio de la antigua carretera de Sóller, al igual que los anuncios de la época. El investigador enmarca el incremento de la producción y el consumo de opiáceos -tanto en Mallorca como en otros lugares- en un contexto europeo marcado por la violencia de la Gran Guerra: “Después del gran trauma psicológico de la guerra y de un momento de sufrimiento, era normal que la gente tuviera ganas de celebrar la vida, de ahí esa concepción de los felices años veinte y la visión que tenemos de París, del Charleston...”.
Author: Esther Ballesteros
Published at: 2026-01-12 21:02:45
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