La situación no es tan dramática como en 1929, cuando el viernes negro de Wall Street desató una crisis global que arrojó a la pobreza y el desamparo a millones de ciudadanos, pero hay un malestar real que sirve de combustible a la ultraderecha. El movimiento de los indignados impulsó el crecimiento de la izquierda alternativa, pero una agresiva campaña de acoso de los medios conservadores y una mala estrategia de los nuevos partidos surgidos al calor del 15-M condujo a la irrelevancia a una alternativa que podría haber saneado la vida política. De nuevo, se puso de moda el Che, se habló de “jarabe vietnamita”, de “asaltar los cielos” y se exaltaron a figuras como Gudrun Ensslin y Ulrike Meinhof, dos de las dirigentes de la Fracción del Ejército Rojo, un grupo terrorista de extrema izquierda que acabó con la vida de 33 personas.
Author: Rafael Narbona
Published at: 2026-02-14 21:22:54
Still want to read the full version? Full article