Estados Unidos atraviesa una polarización política crónica que dificulta consensos estratégicos de largo plazo y navega entre dilemas precoces desde la ampliación de su rol de gran hermano mundial y el encierro dentro de barreras tarifarias que cambian según el humor de su actual presidente, Donald Trump, para la protección de los intereses, la defensa y el bolsillo de sus norteamericanos. El incremento del gasto en defensa, la expansión de conflictos indirectos, las tensiones geopolíticas en Europa del Este y el Ártico, y el uso recurrente de sanciones económicas forman parte de esta lógica defensiva: intentar sostener por coerción lo que ya no se sostiene plenamente por innovación, producción y proyecto estratégico. China no gana centralidad global por superioridad moral, sino por capacidad de planificación en infraestructura y logística, orientación de ciencia aplicada y articulación entre inversión pública y privada, además de organización territorial y ascenso social y material de su población tanto urbana como rural.
Author: Francisco Durañona
Published at: 2026-02-02 17:41:02
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