Así, el fantasma de la inflación volvió a ubicarse en el horizonte, en un contexto de déficit fiscal que deja a las nuevas autoridades con poco margen de acción, salvo el de mantener la curva de endeudamiento. Pero la decisión del gobierno fue la contraria: que la población absorbiera el impacto del alza sin importar la magnitud del efecto político, es decir, abortar la luna de miel con la opinión pública y correr el riesgo de magnificar los déficits de afiatamiento de un equipo recién asumido. Eso es precisamente lo que ha ocurrido: las desprolijidades y los errores comunicacionales tienen ahora un mayor alcance, dado que el gobierno perdió de súbito un enorme margen de respaldo luego de alza de los combustibles, a lo que se agrega el brusco cambio en el estado de ánimo y en las expectativas de la gente.
Author: Max Colodro
Published at: 2026-04-04 22:31:00
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