Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos

Ni seguros, ni inviolables, ni protegidos


Desconozco cómo fue vivir o contemplar la guerra de Irak que propulsaron los Estados Unidos cuando los gobernaba Bush (y de la cual fuimos parte, foto de las Azores mediante, por obra y gracia de José María Aznar, hasta que Zapatero hizo regresar a las tropas que habíamos enviado); cuando empezó tenía, si no me equivoco, dos años, y más allá de las fuentes primarias y secundarias que puedo consultar, o de los recuerdos de otros, no podré nunca tener un conocimiento vivencial de cómo fue entrar en aquella guerra, ni de cómo fue presenciar, algo de tiempo atrás, el atentado contra las Torres Gemelas que cambió irremediablemente la experiencia del mundo. He reflexionado en este periódico sobre cómo Instagram cambia la experiencia de presenciar un genocidio, porque ese es un cambio que sí he podido conocer en mi época; ahora, rodeada de noticias, mensajes, avisos, detalles de última hora o informaciones contradictorias, la misma entidad tiene una noticia sobre un mono y su peluche que la bomba que mata a cuarenta civiles o la muerte del ayatolá. Las imágenes de cómo, desde el balcón de un hotel de lujo en Palm Jumeirah, caen de la planta superior chispas y trozos de cristales rotos.

Author: Elizabeth Duval


Published at: 2026-03-01 21:23:17

Still want to read the full version? Full article