Pasan los días y las semanas, y a pesar de que se multiplican las noticias de alto impacto (desde los avatares de la guerra en Medio Oriente hasta un fallo histórico a favor del país por YPF, una tragedia escolar que shockea a la sociedad y, como si fuera poco, un nuevo viaje a la Luna), dos frases espontáneas de un encumbrado funcionario, como Manuel Adorni, siguen dominando la conversación pública: “Me estoy deslomando en Nueva York” y “vos no sos juez, sos apenas un periodista”. Cuando lo miramos desde esa perspectiva, se entiende que los altos índices de rechazo que hoy genera el jefe de Gabinete no se explican por la mera indignación ni por los vaivenes coyunturales del humor social, sino por algo más profundo y más intangible: el rechazo visceral a la idea de que el poder otorga inmunidad, autoriza la prepotencia y ubica al funcionario en un estamento superior. La frase ha dejado en evidencia algo que hasta ahora se intentaba esconder: la vigencia de una concepción autoritaria del poder, que apela a una ficticia superioridad para eludir explicaciones y que se cree por encima de la ley y, mucho más, de la obligación ética.
Author: Luciano Román
Published at: 2026-04-01 21:13:47
Still want to read the full version? Full article