Su marido la maltrató desde el primer día, la encerró en la cárcel de un burka y la recluyó en la vivienda familiar de la que no podía salir si no era para visitar a sus padres y siempre acompañada por sus hermanos varones. Durante siete años, soportó un régimen de esclavitud y golpes, obligada a trabajar en la cocina y tareas del hogar a las órdenes de su suegra, a la que debía pedir permiso para todo. En mitad de la noche, desesperada, llena de llagas en la boca y el cuello -fruto de las palizas- se prendió fuego arrojándose a la estufa de gas.
Author: Magis Iglesias
Published at: 2026-03-07 21:37:56
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