Es más, este lunes, también, Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, ha evitado defender la retórica criminalizadora de miembros de la Administración como Stephen Miller, subjefe de gabinete, y la propia Noem, quienes fueron los más vehementes en difundir acusaciones falsas contra la víctima, Alex Pretti, que recibió aproximadamente diez disparos de agentes de inmigración después de que los estuviera grabando con su teléfono. El presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Andrew Garbarino, solicitó el testimonio de los responsables del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) y el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS): “Mi principal prioridad sigue siendo garantizar la seguridad de los estadounidenses”. La situación es única en EEUU, y demuestra que Minnesota se ha convertido en un laboratorio para las políticas represivas de Trump: un lugar puramente demócrata donde dar la batalla cultural en el asunto de la migración –si bien las estadísticas demuestran que la población en situación irregular en Minnesota es residual, del 2%–; con un gobernador que fue muy duro en campaña contra el presidente de EEUU cuando iba de candidato a vicepresidente de Kamala Harris; con una ciudad movilizada desde el asesinato de George Floyd, con una congresista de origen somalí, Ilhan Omar, por la que tiene fijación Donald Trump y con un estado en el que los republicanos perdieron todas las elecciones en 2024 –gobernador, Fiscalía, Senado y Cámara de Representantes de Minnesota–.
Author: Andrés Gil
Published at: 2026-01-26 20:52:01
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