Contundente, técnico y casi glacial en tono, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, pronunció un discurso el martes en el Foro Económico Mundial que no sólo provocó que líderes políticos y empresariales se levantaran de sus asientos para aplaudirle, algo rara vez visto en Davos, sino que certificó el acta de defunción del orden internacional basado en reglas. Primero, evocando el célebre ensayo de 1978 El poder de los sin poder, del disidente y ex presidente checo Václav Havel, Carney sostuvo que la "ficción" del viejo orden mundial -aquel en el que los más fuertes se eximen de las reglas cuando les conviene y el resto mira hacia otro lado-, erigido después de la Segunda Guerra Mundial, ha dejado de funcionar. Nada más pisar la Casa Blanca en enero del año pasado, el presidente estadounidense empezó a fantasear en voz alta con que la vecina Canadá se convirtiera en el 51.º estado de la Unión e impuso aranceles punitivos bajo la coartada de la crisis del fentanilo para forzar la mano de Ottawa, una ofensiva comercial que ha golpeado de lleno a sectores clave como la automoción (25%) y el acero (50%).
Author: Charlotte Davies
Published at: 2026-01-24 23:07:48
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