Mientras las tropas de Vladimir Putin se disponían a completar su primer mes de invasión a gran escala, el 14 de marzo de 2022 la televisión rusa dejó ver, por unos segundos, una fisura en su relato propagandístico, que trata de convencer a los rusos de que la invasión de Ucrania no es una guerra, de que no hay bajas civiles y de que, en realidad, están protegiendo a "los nuestros". Era el mismo canal que en enero aseguraba que no habría invasión de Ucrania y que, semanas después, defendía que la intervención era inevitable. Perdió el empleo y quedó bajo la amenaza de una ley que castiga con años de cárcel cualquier "información falsa" sobre las Fuerzas Armadas que no siga la narrativa de mentiras oficiales.
Author: Xavier Colás
Published at: 2026-02-21 23:03:56
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