Las familias ucranianas con niños pequeños afrontan uno de los inviernos más duros desde el inicio de la guerra, obligadas a resistir continuos cortes de electricidad y calefacción en medio de temperaturas extremas, mientras los ataques rusos siguen golpeando la infraestructura energética del país, informó EFE. En la ciudad occidental de Leópolis, donde el suministro eléctrico apenas alcanza entre 10 y 12 horas diarias, Tetiana Oleinikova camina con cuidado por senderos cubiertos de nieve junto a su hijo Sviatoslav, de tres años, rumbo a una guardería que al menos garantiza calefacción constante. “En casa la situación no es crítica, pero hace bastante frío cuando no hay luz”, relata a EFE esta madre desplazada de la región de Lugansk, que cría sola a dos hijos mientras su marido sirve en el ejército.
Author: Carolina Vasco
Published at: 2026-01-19 16:09:50
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