Los servicios secretos tuvieron bajo su lupa constantemente a la Junta de Jefes de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas durante todo el proceso que siguió a la fracasada asonada mlitar del 23-F. Y un informe del CESID (Centro Superior de Información de la Defensa, antecesor del actual CNI) evaluó los movimientos y el sentir de esa cúpula militar, previendo "una confrontación directa con el poder civil". Así se titula el informe, en el que, en primer lugar, se relata el principal punto de irritación de la cúpula militar en la Capitanía General de la III Región Militar: "La sentencia de 30 años recaida sobre el Teniente General MILANS (sic), ha producido un profundo sentimiento de pesar cuando es un Mando que en la Región goza de mucha estima y se pensaba que su historial habría de influir en la sentencia", dice. Una vez condenado Milans, el redactor del informe, fechado el siete de junio de 1982 aclara que "se acoge con disciplina y con todo respeto las sentencias dictadas por el Tribunal Supremo de Justicia Militar", si bien, entre los consultados por los que hicieron las averiguaciones, hay una consideración general de que los que participaron en el golpe son "personas de honor y militares al fin y al cabo".
Author: Juan José Fernández
Published at: 2026-02-25 18:49:09
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