Forma parte indisoluble, no sólo de la tradición gastronómica de Buenos Aires, sino también de la cultura de esta ciudad cosmopolita, inquieta, ávida. Si para Austria y Suiza se trata de su flor nacional, para los argentinos, Edelweiss es sinónimo de buen paladar. Aquellos pétalos blancos que siembran los Alpes, a metros de la Calle Corrientes, se transforman en el inequívoco refugio de la gastronomía excelsa y la tradición social.
Author: Pablo Mascareño
Published at: 2026-02-24 22:37:09
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