Se trata de la Tiara de perlas de la reina Maud —y también princesa de Gales, al ser hija del rey Eduardo VII del Reino Unido—, que llegó a la Corte en el momento en el que la misma pronunció el 'sí, quiero' al que posteriormente se convirtió en el rey Haakon VII. Tras pasar por el cabello de la reina Paola, la tiara ha llegado a manos de la reina Matilde, quien, con la sencillez característica de la monarquía belga, la luce como si, de forma intrínseca, formase parte de ella. Una de las claves de esta cena, donde reside el foco más mediático, es la presencia de la princesa heredera, quien en los últimos meses se ha convertido en protagonista debido a sus vínculos con el magnate Epstein y también al proceso judicial al que su hijo Marius Borg se somete y que ha puesto de relieve su presencia pública tras su última entrevista en la televisión pública de Noruega, donde reconoció ser culpable de haber sido "manipulada y engañada", advirtiendo que "no tengo ninguna culpa en esta situación".
Author: Jose Moreno
Published at: 2026-03-24 20:17:18
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