«La casa de mis abuelos estaba en la calle Serrano de Madrid y me acuerdo de que nos bañaban en barreños y de que la familia se reunía en la mesa camilla porque era donde estaba el brasero», recuerda Sambricio. Entonces, el piso social de Falange empezó a cambiar, a basarse en habitaciones especializadas: la habitación de los padres de 12 metros cuadrados, las de los niños de ocho, el salón de 16, la cocina modular de nueve con una mesita para comer a diario, el baño de cuatro y el servicio de dos, el pasillo que cosía las piezas... "A partir de 1954, la política de vivienda empezó a mimar a la clase media. En una ciudad como Madrid que ha pasado de un millón y medio de habitantes a ser el centro de un área metropolitana de seis millones de personas, no es posible mantener la limitación de altura de bajo más tres pisos", dice Sambricio.
Author: Luis Alemany
Published at: 2026-02-02 22:59:40
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