Es evidente: los del cine son de izquierdas y las películas son de derechas, o al menos están cargadas de valores tradicionales, espirituales y de una defensa de la familia, la rectitud social, la identidad, la propiedad privada y todos esos aspectos que defiende una sociedad que prefiere la pipa de la paz que las pinturas de guerra. De todo esto, de la oleada conservadora, de las estrellas del cine de izquierdas, de las películas de derechas y del progreso sexual y gastronómico, uno se puede reír un poco desde su butaca y hacer una lista de sus diez o veinte películas preferidas y comprobar, por mucho que se crea en 'el lado correcto de la historia', que todas son de derechas, incluso las que parecen de izquierdas. Y en ese «¡Cuidado, que llega oleada de cine espiritual, cristiano y de valores rancios!» habrá que convenir que es un 'llega' que ha estado siempre y que tal vez los que miran desde lo alto se hayan olvidado de Dreyer, de 'Ordet', de McCarey, de 'Siguiendo mi camino', de 'Marcelino pan y vino', de 'Camino'… Sí, mucho 'ino' que si fuera sufijo significaría pertenencia o diminutivo, algo que la derecha cultural debería asumir sin complejos y convertirlo en aumentativo.
Author: (abc)
Published at: 2026-01-15 17:51:42
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