El que se esperaba que fuera el último capítulo, se inició el pasado mayo cuando el alto tribunal desestimó la totalidad de los recursos presentados por el MNAC contra de la sentencia de devolución de las pinturas murales de la sala capitular del monasterio, que había dictado en julio de 2016 el juzgado de Huesca. Gudiol y otros técnicos consiguieron arrancar, mediante la agresiva técnica del strapo, buena parte de las pinturas que se habían salvado del fuego y las guardaron en 64 rollos de tela que transportaron a Barcelona, a la casa Ametller del Passeig de Gràcia, donde residieron hasta que en 1940, por orden del gobierno franquista ya en el poder, pasaron al palacio construido para la exposición universal de 1929, que se constituyó como sede del entonces incipiente MNAC. En las mismas fechas en que los expertos del gobierno de Aragón entraban en el museo, su director manifestaba la intención de pedir una incidencia de ejecución en sede judicial “para informar de la incapacidad técnica del museo de llevar a cabo esta operación en el plazo establecido por la ley de enjuiciamiento civil ni tampoco técnicamente”.
Author: Jordi Sabaté
Published at: 2026-01-03 21:29:28
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