Pues se usan para ganar tiempo, fracturar la unidad política del adversario, reducir presiones internacionales, obtener alivio logístico o económico, rearmarse y reorganizar mandos, mejorar inteligencia, consolidar control social, fortificar posiciones u ocupar territorios, bajo la cobertura de un supuesto “proceso de paz”, que desactiva las alertas debido a la confianza creada a través del diálogo abierto. En esos casos, el diálogo deja de ser un mecanismo de construcción de confianza y se convierte en un escenario de manipulación, incluso si hay un alto al fuego, donde la retórica de la paz funciona como camuflaje para preparar la siguiente fase de la guerra, transformando la negociación en un espacio de engaño más que de resolución. Lo tremendo del caso es que el ministro de Exteriores de Omán, que llevaba las negociaciones entre Estados Unidos e Irán por el tema nuclear, afirmó horas antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, el 28 de febrero, que las negociaciones estaban “al alcance”, pues Irán había aceptado las condiciones de Estados Unidos para paralizar su programa nuclear.
Author: Vicenç Fisas
Published at: 2026-03-03 22:19:12
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