Mucho antes de la agresión de EE.UU. al país suramericano —que dejó como saldo el secuestro del presidente, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, la muerte de más de 100 personas y la destrucción de infraestructura privada y pública—, las cabezas de algunas contratistas de seguridad estadounidenses habían mostrado su interés por derrocar al mandatario y por abrir el mercado de operaciones en Venezuela. Otra ficha que resuena es la de Erik Prince, fundador del ejército privado Blackwater y uno de los partidarios más destacados del presidente de EE.UU., Donald Trump, quien ya opera en la región con su empresa privada, que tiene un acuerdo por 10 años con Haití para supuestamente luchar contra las bandas de crimen organizado y luego recaudar impuestos. A contrapelo de las afirmaciones, la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) informó que está en marcha una negociación con la Casa Blanca para la "venta de volúmenes de crudo en el marco de las relaciones comerciales que existen entre ambos países", en estricta observancia de los "criterios de legalidad, transparencia y beneficio" para las dos partes.
Author: RT en Español , RT en Español
Published at: 2026-01-15 20:00:30
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