Aquel trabajo se quejaba de que la RAND Corporation, pata histórica del complejo militar industrial de la gran potencia, hubiese elaborado un informe pagado por el Ejército en el que se emplease como cifra de referencia la del listado oficioso de David Vine, un estudioso de la presencia militar exterior estadounidense y uno de los autores del posterior informe del Quincy Institute. Para Mariano Aguirre, investigador no residente del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona (CIDOB), la realidad de las bases estadounidenses en el exterior remite a su propia historia de expansión colonial tras la independencia, en las disputas originales con España y Francia, y más tarde con la imagen clásica de las películas del Far West: el fuerte. Jesús Núñez, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), explica en el pódcast Un tema al día de elDiario.es que el uso primordial de las bases es, como se conoce en la jerga del ramo, el de “preposicionar material y recursos humanos en diferentes lugares para de ese modo poder llegar más rápido […] De esa manera, si [EEUU] entra en una campaña militar, puede sostener el esfuerzo sin tener la carga logística que supondría tener que hacerlo todo desde los EEUU continentales”.
Author: Víctor Honorato
Published at: 2026-03-04 22:16:26
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