Cuando desde una parte de la Universidad se afirma que la reina Sofía merece el doctorado honoris causa por su “compromiso firme con las personas desfavorecidas, la justicia social, el desarrollo sostenible, la solidaridad, la cultura, la ciencia o la educación”, y se subraya que la iniciativa parte de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), está poniendo sobre la mesa exactamente el tipo de solidaridad de los ricos y famosos. Y no lo ha hecho porque no es su papel institucional, pero también —y esto es lo relevante— porque el tipo de solidaridad que ella encarna es la que despolitiza la pobreza, la convierte en una cuestión de «buena voluntad» personal y no de derechos ciudadanos vulnerados. Lo que está en juego es si la universidad sigue teniendo criterio propio para distinguir entre el prestigio heredado y el prestigio ganado, entre la filantropía de salón y la producción de conocimiento, entre el turismo de causas sociales y la transformación real de las condiciones de desigualdad.
Author: 57 profesores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria*
Published at: 2026-02-15 20:43:54
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