El desastre bolivariano y su callejón sin salida no sólo es producto de la negligencia más escandalosa sino de un modelo que vino fallado de origen: la aplicación del 'socialismo nacional' –un particular maridaje latinoamericano de marxismo y nacionalismo– ha resultado siempre calamitosa para la vida y para la economía, puesto que con su endogamia, su demagogia, su despilfarro, su irresponsabilidad y su consecuente fracaso social sólo puede ser perpetuada por medio de la persecución política, la censura más férrea, la violación sistémica de los derechos humanos, el exilio masivo y la anulación paulatina de todas y cada una de las reglas democráticas. El aroma de las viejas utopías actúa como una especie de anestesia –Fidel lo sabía muy bien y manipulaba a intelectuales y artistas con épica guevarista, con falso victimismo y con todo su ampuloso folclore–, y luego estas naciones esperpénticas se transforman en caballos de Troya para grandes potencias de partido único que pretenden deteriorar a Occidente y que buscan el efecto contagio: en la Argentina de Cristina Kirchner estuvieron muy cerca de conseguirlo. Extraño sentido de la igualdad ha tenido este progresismo moderno, que ha militado dentro del Grupo de Puebla y que hoy se rasga las vestiduras ante la captura de Maduro, cuando ha hecho la vista gorda durante años frente al quiebre de instituciones, los presos políticos, los asesinatos, las torturas, la delación, el narcotráfico y una economía fascista y devastadora que generó indigencia a gran escala y una de las mayores y más dolorosas diásporas.
Author: (abc)
Published at: 2026-01-07 18:44:40
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