La muela del juicio final

La muela del juicio final


La pulserita que te ponen en Urgencias es muy fácil de poner -quitar el plastiquito que protege la pegatina, enrollar alrededor de la muñeca y cerrar como si fuese un velcro- y endiabladamente complicada de quitar -probar con la parte que se levanta, fracasar al romperse en trocitos sin alterar el velcro de pegamento y desmenuzarse las muñecas en busca de una solución más bruta hasta que decides acudir a la cocina a cortarlas con una tijera-. Empezaron avisando hace unos años, y en su momento, mi dentista, el señor Pacorro, el nombre no se lo puse yo, me dijo que lo mejor era no tocarlas, porque dos de ellas estaban bien, otra no tenía intención de moverse, y la cuarta en discordia, la que me solía dar el follón, estaba moviéndose en un ángulo de noventa grados, muy cerquita del nervio trigémino; creo que era el trigémino. Me dijo que extraerla supondría un riesgo de rozar el nervio y dejarme el gesto de la cara como el de Sylvester Stallone en Rocky IV y que, si me veía capaz de soportar que, de vez en cuando, me diese algo de follón, la mejor opción era dejarla tranquila.

Author: Aldo Conway


Published at: 2026-04-03 20:02:02

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