La historia también tiene grandes aciertos: si bien algunos temas, como la presencia de un judío escondido en el sótano o la resistencia de los alemanes contrarios al régimen que, sin embargo, deben alistarse por obligación, se han tratado ya en numerosas obras, hay un motivo que marca la diferencia: los robos de libros, siempre en momentos clave de la evolución vital de la protagonista, y al mismo tiempo impredecibles, lo mismo que el tipo de libros que se va a encontrar. Hay un mensaje poderoso en el hecho de poner los libros, las palabras y las historias en el centro de una novela situada en la Alemania nazi, cuando se llevaron a cabo quemas de libros, por no hablar de la persecución a los escritores y artistas en general, muchos de ellos asesinados en campos de concentración o forzados a exiliarse. Entre estos hay ficción y testimonios, libros más dignos que otros, pero en general han llegado a un punto en el que, por exceso, pueden dar la impresión de trivializar el tema: La bailarina de Auschwitz, La bibliotecaria de Auschwitz, La paloma de Ravensbrück, El violín de Auschwitz, El violinista de Mathausen, La enfermera de Auschwitz… El novelista Arturo Pérez-Reverte ironizaba así en 2019: “Iba a escribir una novela sobre Auschwitz, pero ya no quedan personajes libres”.
Author: Cristina Ros
Published at: 2026-01-07 21:15:03
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