Es la misma mirada condescendiente con la que nosotros respondimos a las advertencias de nuestros padres y con la que nuestros nietos nos vengarán cuando los suyos por fin hayan comprendido que no eran tan listos como pensaban y que, en nuestro pellejo, no habrían hecho las cosas mucho mejor. Los pueblos, es decir, las sucesivas generaciones que lo encarnan a lo largo de la historia, solo son la suma de los individuos que lo componen y todos ellos tienden a actuar mancomunadamente como lo harían en solitario: pensando que sus antepasados no fueron capaces de conseguir lo que ellos sí conseguirán, ya sea mantener la paz, ganar una guerra o alcanzar la tierra prometida. Ahora mismo, en España, coexisten tres: la que soportó el franquismo, la que hizo la Transición y la que se asoma al futuro con la mirada condescendiente y altiva de quien se cree más preparado para hacer del mundo un lugar mejor.
Author: (abc)
Published at: 2026-02-17 21:07:49
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