Pasó de ser compañera de la abogada Victoria Kent en la Residencia de Señoritas de Madrid a estar encerrada en la cárcel de mujeres que la propia Kent proyectaría, ya como primera directora general de Prisiones de la República, para dignificar a las reclusas. Allí vivió su plenitud como miembro de Falange, a la que “se dedicó en cuerpo y alma” y en la que parece haber tenido una posición preponderante: era la delegada provincial de la rama de mujeres del sindicato falangista Central Nacional Sindicalista y ella misma aseguró en varias ocasiones haber sido parte de la Hermandad de la Ciudad y del Campo, una de las regidurías de la Sección Femenina para instruir a las mujeres de las zonas rurales. Y es que la mismísima líder de la SF, Pilar Primo de Rivera, pidió personalmente al jefe de la oficina de Correos de Málaga que Margarita pudiera ausentarse un mes de su trabajo para acudir a Salamanca, donde vivía Primo de Rivera, a “enseñar los estudios” que la mujer había hecho para la Hermandad, según la documentación a la que ha accedido la periodista.
Author: Marta Borraz
Published at: 2026-03-22 21:33:37
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