Adolf introdujo tres tiritas de cuero desde la abertura de la bota a la suela a fin mejorar la sujeción, y al poco tuvo la idea de pintarlas de blanco para identificar la marca sin necesidad de imprimir el nombre. De las botas se pasó a la vestimenta cuando el fútbol abrió la mano a los distintivos, aún sin logo: tres rayas en las mangas y en el calzón en el caso de Adidas, una franja gruesa en el de Puma. En los JJOO de Atlanta-1996 batió a Reebok, su marca americana rival, patrocinadora oficial del COI, con una acertada estrategia: inundó de vallas la ciudad, instaló a 150 metros de la Villa Olímpica su Nike Center, un magnífico hospitality donde los atletas podían recibir libremente a parientes, periodistas y amigos (en la villa no era posible), dotó de unas icónicas zapatillas doradas a Michael Johnson, oro en 400, e inundó el estadio de banderines con su logo, que regalaba a los espectadores.
Author: Alfredo Relaño
Published at: 2026-01-12 22:33:14
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