El impacto de la guerra de Irán en el precio del petróleo, y por consiguiente en la inflación, ha dado una nueva ocasión a los llamados "vigilantes de los bonos" para escrudiñar los países y empresas que pueden tener más problemas para repagar sus deudas. Su argumento es que, si el conflicto y el encarecimiento de la energía son prolongados, los bancos centrales se verán obligados a subir los tipos de interés para evitar una espiral de precios, lo que a su vez elevará los costes de financiación y ralentizará las economías. El lunes, antes de que el presidente estadounidense Donald Trump diera esperanzas de una desescalada de la guerra, el mercado llegó a descontar hasta 4 subidas de tipos por parte del BCE este año, según ING, empezando en abril.
Author: Roberto Casado
Published at: 2026-03-24 19:39:23
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