Eso significa que el presidente Donald Trump necesita terminar la guerra que inició de forma tan impulsiva, estableciendo un objetivo limitado y alcanzable: reabrir el estrecho de Ormuz y contener a un régimen iraní que hierve de deseos de venganza. El dilema de la administración Trump quedó reflejado en la declaración del jueves del secretario del Tesoro, Scott Bessent, que señaló que Estados Unidos podría “levantar sanciones” al petróleo iraní transportado en buques para aliviar el impacto en los precios, incluso mientras el conflicto continúa. Si Irán abre un canal serio de negociación, Trump debería exigir al menos tres condiciones: que Irán acepte reabrir el estrecho de Ormuz y permita el paso libre de todas las embarcaciones; que retire o diluya verificablemente más de 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido almacenado cerca de su instalación nuclear en Isfahan y otros sitios; y que permita a los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica verificar que su programa nuclear sigue desmantelado.
Author: David Ignatius
Published at: 2026-03-20 23:12:43
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